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LAZARILLO DE TORMES PARA NIÑOS

RESUMEN DEL TRATADO SÉPTIMO

En este último tratado Lázaro llega al momento actual de su vida. Sirvió a un alguacil al que abandonó pronto porque le pareció el oficio muy peligroso.
Posteriormente consiguió el cargo de pregonero de Toledo que desempeñaba con gran habilidad.
Finalmente, el Arcipreste de San Salvador de Toledo casó a Lázaro con una de sus criadas con la que vivía en una casa al lado del Arcipreste. Aunque la gente murmuraba sobre la relación de su esposa con el Arcipreste, Lázaro considera que vive muy bien, no quiere oír hablar de esas murmuraciones y amenaza con matar a quien vuelva a hablar mal del honor de su mujer.

TRATADO SÉPTIMO

Cuando me despedí del capellán, serví a un alguacil, muy poco tiempo, por parecerme el oficio peligroso. Una noche unos delincuentes nos persiguieron, a mí y a mi amo, a pedradas y a palos. A mi amo lo maltrataron pero a mí no me alcanzaron.
Y pensando de qué viviría quiso Dios ayudarme y tuve la suerte de conseguir el cargo de pregonero(76) de Toledo que yo desempeñaba con gran habilidad.


(76) Persona encargada de leer en voz alta los pregones municipales y de hacer público lo que se quiere hacer saber a todos.

En este tiempo el señor Arcipreste(77) de San Salvador, me casó con una criada suya(78) y hasta ahora no estoy arrepentido porque, además de ser buena, diligente y servicial, obtengo del señor Arcipreste mucho favor y ayuda. Durante el año nos regala trigo y carne y casi todos los domingos y fiestas comemos en su casa.
Pero las malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo «no sé qué y sí sé qué»(79), de que ven a mi mujer ir a hacerle la cama y a darle de comer. Mi señor me habló un día delante de ella, y me dijo:
- Lázaro de Tormes, quien escucha dichos de malas lenguas, nunca progresará. Tu mujer entra y sale de mi casa sin manchar tu honra ni la suya y esto te lo prometo. Por tanto, no mires a lo que pueden decir, sino a tu provecho.
- Señor, -le dije- yo decidí arrimarme a los buenos(80). Aunque es verdad que algunos de mis amigos me han dicho que, antes de que conmigo se casase, había parido tres veces.
Entonces mi mujer se puso a llorar y a echar maldiciones sobre quien conmigo la había casado. Pero yo por un lado y mi señor por otro, tanto le dijimos que cesó su llanto y le hice juramento de que nunca más en mi vida le mencionaría nada de aquello y que yo veía bien que ella entrase y saliese, de noche y de día, pues estaba seguro de su bondad. Y así quedamos los tres bien conformes. Hasta el día de hoy, nunca nadie nos oyó hablar del caso. Y cuando alguien quiere decir algo de ella, le paro y le digo:
- Mira: si sois amigo, no me digáis cosa que me pese, que no tengo por mi amigo al que me hace pesar, sobre todo si me hablan mal de mi mujer que es la cosa del mundo que yo más quiero y la amo más que a mí, que yo juraré que es la más buena mujer de Toledo. Quien otra cosa me dijere, yo me mataré con él(81).
De esta manera no me dicen nada y yo tengo paz en mi casa. Esto ocurrió el mismo año que nuestro Emperador entró en esta insigne ciudad de Toledo y tuvo en ella Cortes(82).
En este tiempo yo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna. Lo que de aquí adelante me ocurra se lo contaré a Vuestra Merced.


(77) Sacerdote titular de varias parroquias de una misma zona.


(78) Muchos clérigos amancebados con mujeres las casaban con sus criados y otras personas que admitían vivir en casa del clérigo para encubrir su delito.


(79) Coloquialmente, habladurías.


(80) Lázaro consentía la relación entre el Arcipreste y su mujer.


(81) Lázaro no puede admitir su situación porque a los maridos que por dinero consentían que sus mujeres tuvieran relaciones carnales se les aplicaba la pena de diez años de galeras la primera vez y la segunda vez cien azotes y galeras perpetuas.


(82) Estas Cortes podrían ser las de 1525.

© Francisco Briz Hidalgo
Todos los textos de «Lazarillo de Tormes para niños» han sido elaborados por Francisco Briz Hidalgo que tiene los derechos de autor reservados y no pueden ser reproducidos, ni parcial ni totalmente, sin autorización previa de su autor.
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